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26 de junio de 2013

Crítica de “Guerra Mundial Z”. El Esplendor del Género Zombie

En la pequeña pantalla el estilo del Zombie creado por Romero, muertos vivientes lentos pero hambrientos e insaciables, ha visto su punto álgido con la imprescindible serie de TV “The Walking Dead” que ya prepara su cuarta Temporada.

Pero no fue hasta la llegada de “28 Días después” de Danny Boyle cuando los zombies abandonaron la lentitud y torpeza habituales para lanzarse a la carrera desenfrenada capaces de competir con el rey de la velocidad Ussain Bolt, convirtiendo la película de Boyle en una nueva experiencia que acercaba el terror de los Muertos Vivientes a las nuevas generaciones.

Esta estela la siguieron películas como el sobresaliente remake “El Amanecer de los Muertos”, la adaptación del videojuego “Resident Evil” con sus mediocres secuelas, la cómica “Bienvenidos a Zombieland” e incluso la notable saga española “[REC]“.

Este renacido muerto viviente cobra una nueva dimensión con “Guerra Mundial Z”, la película apocalíptica protagonizada por Brad Pitt. Un largometraje que, aunque no llegará a los cines de nuestro país hasta el 2 de agosto, pudimos disfrutar el pasado viernes gracias a un pase especial de Paramount para los medios de comunicación que estuvo presentado por, nada más y nada menos, que el mismísimo marido de Angelina Jolie para sorpresa de todos los presentes en la sala.

En “Guerra Mundial Z” los Zombies además de rápidos y sanguinarios son como la marabunta, acuden en millones arrasando todo a su paso, engullendo personas, vehículos y edificios como un solo ser, todos a uno y de manera imparable, fruto de la velocidad de infección, no más de 12 segundos. Un comportamiento que en la gran pantalla supone además de una innovación en el género, una manera eficaz de aterrorizar al ávido espectador.

En “Guerra Mundial Z” la ausencia de sangre y vísceras se suple con la multitudinaria presencia de miles de millones de estos seres capaces de sobrecoger al más curtido en estas lides. La película bebe de los clásicos del género, tanto como el género se nutre de ella en una simbiosis beneficiosa para ambos.

La cinta, dirigida por Marc Forster y producida y protagonizada por Pitt, se centra en un experto investigador de las Naciones Unidas, Gerry Lane (Brad Pitt), que intentará evitar lo que podría ser el fin de la civilización en una carrera contra el tiempo y el destino.

La destrucción a la que se ve sometida la raza humana le hace recorrer el mundo entero buscando respuestas sobre cómo parar la horrible epidemia que amenaza a toda la humanidad, intentando salvar las vidas de millones de desconocidos así como la de su propia familia.

La película está basada muy ligeramente en el libro del mismo nombre, escrito por Max Brooks, y recalco, muy ligeramente, ya que el libro explora en forma de entrevistas las vivencias de diferentes supervivientes y la película afronta de manera directa la epidemia en si y las vivencias de este inesperado héroe en busca de la clave para salvar a la humanidad.

Esta superproducción de Marc Forster cuenta con un interesante guión de J. Michael Straczynski y Matthew Michael Carnahan, que suple las propias carencias argumentales con ingenio dotando a la película de los sobresaltos y las suficientes dosis de acción para convertir la propuesta en una de las más frenéticas y entretenidas de los últimos años.

La envolvente música de Marco Beltrami no hace sino acelerar la tensión que provocan las secuencias de acción, y acentuar los silencios que anteceden a los efectivos sobresaltos de la cinta. Del 3D poco que añadir, ni estorba, ni destaca, acompaña.

Esta aventura apocalíptica de Brad Pitt cuenta con un inicio tan frenético, con una secuencia de inicio tan espectacular (lo mejor de la película) y con un desarrollo tan entretenido, tan terrorífico y al mismo tiempo tan seductor, que los suspiros de alivio, los aplausos entre los presentes en la sala, se convierten en algo tan habitual como espontáneo cuando nuestro héroe se toma un respiro entre secuencias.

La película emerge inteligente, imaginativa, moldeando a su antojo los cánones del género zombie, quizás creando el subgénero zombie-marabunta que seguro encontrará proximamente nuevas razones para futuras citas con la gran pantalla.

Mi pasión por el género, mi avidez por encontrar y disfrutar de películas de temática zombie superiores a la media me impide ver los defectos de “Guerra Mundial Z”, que los hay, pero sus virtudes son tan maravillosas que ensombrecen cualquier atisbo de crítica negativa por mi parte.

Siéntense y disfruten del blockbuster del verano, Brad Pitt llega para salvar al mundo de la extinción y yo me apunto.