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15 de abril de 2010

“Suspension”, terror en un puente colgante

El cine de género me atrae fuertemente porque supone guiones que funcionan bajo el principio “¿y qué si…?” y muchas veces las premisas, no por inverosímiles, dejan de ser un buen teaser para hacernos preguntar qué podrpan hacer con ellas los autores. En “Suspension” el “What if…?” se completa como sigue: “¿y qué si hay un terrible incendio en los Alpes y un helicóptero de rescate aterriza de emergencia en un viejo puente colgante y allí, aislado de todo por las lenguas de fuego y solos los rescatistas en la cima del mundo, aparece una criatura todavía no vista?”.

“Suspension”, obra de la pluma de Scott Milam, fue elegida por los productores Daniel Alter y Adrian Askarieh para ser llevada a la pantalla grande. Los productores, ni lentos ni perezosos, ficharon a Patrick Tatopoulos para el proyecto, un diseñador de efectos especiales —y criaturas en particular— devenido director —dirigió, por ejemplo, “Underworld: Rise of the Lycans”.

Tatopoulos prometió dar a luz una nueva criatura, algo que no por pretencioso deja de ser una buena noticia. Esta nueva criatura, si logra ser algo más que un adefesio con partes de otros monstruos como un Frankenstein al cuadrado, posmoderno y estúpido, será una buena frutilla para este postre que hoy me reservo y seguiré en un futuro con especial atención.